domingo, 22 de septiembre de 2013

Buenos Aires.
 
La infinitud de las nubes grisáceas se desparraman ante mí como una avalancha de emociones. Me acompañan en estos momentos de cambios en los que la palabra "desasosiego" adquiere nuevos significados, imponiéndose impertérrita ante mi más inocente presencia. A su vez, otros términos, aparentemente contradictorios, resurgen de mi interior, para caminar junto conmigo, rumbo a lo indefinido. Ilusión, emoción, necesidad, reencuentro, existencia. La combinación de todos ellos pareciera imposible al unirlos, en ocasiones, a la angustia o desazón que crea la espera. Sin embargo, están presentes, me invaden... Y mientras, esas nubes, esa inmensidad que puede llegar incluso a asfixiar, la magnitud. Deseando aparezcan de nuevo los rayos del sol, que iluminen los caminos y desprendan esperanzas de un futuro no muy lejano, aquí os espero, sentada contemplando el cielo.

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