Como un fuerte estallido de incomprensión, las emociones me han golpeado de nuevo, esta vez de forma definitiva, reveladora... Tan solo han bastado 6 días, 6 miserables días para que mi alma se retuerza en mi pecho, me asfixie en ocasiones hasta el llanto con gemido, interno y externo. Sin embargo, esta reacción aparentemente catártica en la mayoría de los casos, en mí se convertía en un sinuoso laberinto sin salida, cada vez más oscuro e irracionalizable. Mi interior se revolvía sin pausa como si se tratara de ligera arenilla elevada por un soplo de viento. La presión en el pecho no cesaba, sino que se intensificaba cada vez más, como fuertes latidos que me sacudían hasta apabullarme, aspaventarme... Sentimientos desconocidos por mí misma, pero en cambio ya existentes, han tomado forma en tan solo 6 días, y aunque aún se mantengan en la penumbra, con miedo a revelarse todavía de forma nítida, por miedo a que la luz que irradiaran fuera demasiado clara, me han hecho pensar. Pensar y repensar, sentir, revivir retomando sensaciones, experimentando nuevas, abrir los ojos. El miedo se apodera de mí en ocasiones, con pasos ligeros que me conducen a la angustia más placentera de la aparente incomprensión, en realidad comprendida desde el principio.
Gracias por acompañarme en este confuso camino.
